
- AÑO: 1993
- DIRECTOR: ADAM MARCUS.
- SUBGÉNERO: SLASHER CLÁSICO.
- TIPO DE ASESINO / M.O.: MACHETE.
- TIPO DE RESEÑA: CRÍTICA.
Esta vez hay poco que decir. Jason aparece nuevamente en Crystal Lake, en una resurrección inexplicable. Cuando está por matar a una chica en la escena inicial, agentes del FBI aparecen y matan a Jason a tiros y con morteros, sí señor, lo matan con morteros. Una cosa bizarrícima, aunque comprensible entendiendo que Jason es invencible. Nuestro asesino en cuestión vuela en pedazos por supuesto. Una vez en la morgue el Doctor que está haciendo la autopsia, a quien desde el principio lo muestran un tanto obsesionado con Jason, se da cuenta de que el corazón de Jason sigue latiendo. El mal no puede morir. El doctor se come el corazón y se le transmiten todos sus poderes sobrehumanos. Cuando pasa frente a un espejo, en el reflejo se ve a Jason. Bueno, desde que acá todo muy obvio, empieza a matar gente bla bla bla. La película es mala, sin ningún tipo de argumento, y un hecho trascendental… no se vé Jason, al verdadero Jason, hasta que faltan minutos para terminar la película. En la escena final, la máscara de Jasón queda en el piso y la mano de Freddy Krueger aparece y la arrastra al infierno, dando lugar a la secuela Freddy vs Jasón.